Leyendas

LEYENDAS SECTOR QUISCO

El pie de la princesa

Cuenta la leyenda que cuando Don Diego de Almagro inició su expedición en Chile, envió a un español llamado Gómez de Alvarado a recorrer por tierra todo el litoral costero, llegando primeramente al estero que después se llamaría Marga-Marga, en busca de oro y riquezas, saqueando todas las comunidades indígenas que encontraron en su camino y robando a las indígenas más jóvenes, para venderlas y así costear sus gastos para el regreso. Pero ocurrió que no encontraron ninguna de las riquezas que ellos esperaban; entonces, los indígenas les dijeron que más al sur encontrarían tesoros y grandes bellezas indígenas. Los españoles se dirigieron hacia donde se les indicó, llegando hasta este sector habitado por los changos, tan pobres y sin riquezas como los otros. No tuvieron más remedio que conformarse con llevarse a las indígenas más jóvenes. La más bella era la princesa de la tribu y ordenó a las demás, que no se dejaran tocar por los blancos, y les ordenó lanzarse al mar desde la roca más alta existente en este lugar. Cuenta la leyenda, que al subirse a la parte más alta y antes de lanzarse al mar, su pie derecho quedó estampado en la dura y fría roca, mudo testigo de su valentía.

Realmente se puede observar en la lisa pared un pequeño orificio con forma de pie, y en su lugar donde no es posible pisar ni afirmarse, abajo las olas son estremecedoras y terribles. Este lugar se encuentra en la parte norte de El Quisco, al final de la costanera.

Los cántaros de greda

Cuenta la leyenda que en el año 1940 aproximadamente, don José Narciso Aguirre tuvo la necesidad de construir una costanera. En ese tiempo la comuna no era muy habitada y por esta razón se llamaron a varios hombres de otros lugares para que se unieran a la construcción. Así llegaron muchos hombres a la comuna.

Uno de los hombres fundadores de la comuna, llamado Juan Pizarro Aguirre, junto con su esposa doña Rosita Álvarez, daban hospedaje a estos hombres que venían a la construcción.

Un día un hombre proveniente del sur llegó a trabajar a la obra, y al igual que otros hombres se hospedó en casa de don Juan. En el tiempo en que estuvo el hombre en casa formaron una gran relación de amistad, juntos construyeron las cabañas y realizaron grandes obras.

Cuenta la leyenda, que este hombre llegado del sur, salió a recorrer la playa en la noche y en una de las tantas pozas que habían en la playa este hombre se fijó en una, en la cual había una luz muy brillante, al ver esto se asustó y corrió a la casa de don Juan, al llegar le contó lo sucedido. Don Juan al oírlo le dijo que todas las personas que vivían en la comuna habían visto esa luz, pero no se acercaban ya que pensaban que podía ser cosa del diablo.

A la noche siguiente este hombre lleno de miedo y curiosidad fue a la pequeña poza y se fijó que debajo de la luz habían dos objetos enterrados, con rapidez comenzó a excavar, lo que descubrió fueron dos cántaros de greda, al sacar el primero sin fijarse se le rompió y se dio cuenta de que el cántaro de greda traía muchas monedas, al ver esto, el hombre se puso muy feliz, sin pensarlo sacó el otro cántaro rápidamente, esa misma noche sacó todas las monedas, las escondió entre las rocas y cuando volvió a la pensión le dijo a don Juan lo sucedido, quien le advirtió que no tomara esas monedas, pero el hombre no le tomó importancia a lo que decía.

Cuenta le leyenda que al día siguiente este hombre salió a su trabajo muy temprano en la mañana diciendo que volvería a buscar sus cosas para ir al sur, pero esa noche nunca más volvió dejando todas sus pertenencias en la pensión. Todos los hombres lo buscaron, pero nadie lo encontró, al caer la noche aquella luz ya no estaba, había desaparecido igual que aquel hombre que nunca más volvieron a ver.

Las diablas

“Las diablas” como las llamaban antiguamente en el pueblo de El Quisco, eran tres hermanas que vivían totalmente solas y aisladas, de ellas se decían que eran unas brujas y que sus poderes los tenían gracias a que hicieron un pacto con el diablo.

Se dice que algunas personas requerían sus conocimientos o poderes para hacerle mal a otras personas, pero si estas requerían estos servicios y no cumplían con lo acordado eran también embrujados por estas diablas.
Una de estas tres hermanas tuvo familia, aunque no se sabe mucho de la pareja de esta hermana; lo que sí se sabe es que hay herederos que viven en El Quisco, y según se dice una de las mujeres de esta familia tiene los poderes de las “diablas”.

Este poder supuestamente fue transmitido por medio de un amuleto que aún lo tiene en su poder una de sus nietas, y hasta el día de hoy esos poderes siguen en aquel amuleto que simplemente se hereda.

 

LEYENDAS SECTOR ISLA NEGRA

La cueva del pirata

Se dice que los piratas usaban esta cueva como vía de escape tras los robos efectuados en el Litoral Central. Muchos aseguran que dicha cueva comienza en Isla Negra y termina en Mirasol.

Los lugareños aseguran que la muerte de los curiosos se debe a que, dentro de la cueva existen almas jugando el papel de guardianes de un supuesto tesoro escondido. Los escépticos creen que las muertes se producen por asfixia, debido a la falta de oxígeno en el lugar.
Muchas vidas se han perdido en esa cueva, debido a la avaricia del hombre y a su intento de atravesar la cueva. Hoy en día, la entrada a la cueva está cerrada con concreto, con el fin de impedir la entrada a los curiosos o quizás de los ambiciosos.

La mina de oro

Dicen los antepasados que al interior del Estero de Córdova había una mina de oro que la explotaba un caballero de Melipilla, que venía desde allá en una carreta. Cada vez que regresaba a su tierra dejaba muy bien tapada la mina con ramas y tierra.

Sucede que después de un tiempo no volvió a venir por estos lugares. Algunas personas de Isla Negra se encontraron con él en el Hospital de Melipilla. Allí les contó que sacaba oro en la Quebrada de Córdova y que por su enfermedad creía que ya no volvería más a este lugar, por lo que les entregó la ubicación aproximada donde estaba la mina, para que la explotaran.

No se sabe por qué motivo o razón los que recibieron la ubicación de la mina una vez que partían a buscarla no regresaban con buena salud y la mayoría fallecía en el mismo hospital. Los que se libraron del hospital, terminaron postrados en cama hasta la muerte.

Los duendecitos

Oriundos de Isla Negra cuentan que en la casa blanca ubicada frente a la Hostería La Candela, se aparecían duendes, generalmente a todos los que en esos años eran niños. A estos duendecitos les gustaba mucho jugar a las escondidas. Ellos se aparecían todos los días en esa casa y siempre andaban vestidos de blanco. Eran verdaderos niños que se confundían con los reales. Ellos no hacían ningún daño, sólo querían jugar. Según la gente antigua, estos duendes eran niños que habían fallecido y sus almas no tenían descanso.

La llorona

Esta leyenda es la más conocida y la más contada por los oriundos de Isla Negra.

Se cuenta que hubo una mujer que junto a su marido llevó a sus hijos a la playa a bañarse. El Mar se encontraba muy bravo, los niños no hacían caso a la madre y continuaban bañándose. Esta mamá les gritaba para que salieran del mar, pero nada obedecían. Fue en ese momento que viene una ola gigantesca que envuelve a los niños y se los lleva. En la desesperación al ver cómo sus hijos se ahogaban, se tiró su padre para salvarlos, pero también se ahogó.

Al ver la mujer toda esta tragedia enloqueció y se internó en el mar, envuelta en su locura para ver si podía salvar a toda su familia. Pero todo intento fue inútil. Y desde entonces se escucha un llanto de una mujer que recorre las playas de Isla Negra, buscando a sus hijos y a su marido por las orillas del mar.

La niña de blanco

Cuenta la leyenda que una niña muy linda vestida de blanco que no tenía padre ni madre, porque éstos murieron en un accidente quedando con sus abuelitos, tenía que salir a comprar sola, ya que ellos eran muy ancianos, un día unos hombres la persiguieron, asesinaron y la enterraron cerca de la quebrada de Las Coincidencias. La gente dice que ella se aparece todos los años, el día en que la mataron.

 

LEYENDAS DE EL TOTORAL

Hoy en día la Iglesia de El Totoral es muy visitada por los feligreses de la comuna, pero también los milagros de la Virgen de la Merced traspasan las fronteras de esta zona.

Dice la leyenda que, en el año 1814, Casimiro Marcó del Pont, el gobernador de Chile, en la reconquista española, pasó por este lugar rumbo a San Antonio. A la hora del crepúsculo se detuvo en una capilla de totoras que había en el lugar. Pero al intentar orar no había Virgen a quien dedicarle la oración. Ordenó que bajaran de su calesa su Virgen personal.

Al día siguiente, luego de una tranquila pernoctada decide regalar a la capilla su Virgen. Desde ese entonces la Virgen mercedaria acompaña a los lugareños. La capilla de totora se ha transformado en una hermosa Iglesia de estilo colonial. Cada 24 de septiembre los lugareños le dedican el día para agradecerle su protección y favores concedidos.

La misteriosa mujer que aparece en las noches de lluvia

Se cuenta que en El Totoral en las noches de lluvia se escuchan las canciones de una mujer acompañadas por los truenos; esto debido a que esta mujer murió en un día de lluvia junto a su familia en un aluvión, aunque su familia nunca apareció. Se dice que una noche un hombre que iba hacia su casa en caballo, la sintió cantar y la vio, pero cuando ella vio al hombre desapareció y nunca más se supo de ella.

La viuda

Hace mucho tiempo se empezó a correr la noticia de que una mujer toda vestida de negro salía después de las doce de la noche, cubriéndose el rostro con un velo también negro. Nadie sabía quién era, aunque ninguno dudaba que era el diablo en persona. Hasta los más valientes se santiguaban al verla, y ya no volvían a salir tarde por la noche de casa. Pronto todos le dieron un nombre, para poder hablar de ella y la llamaron “La Viuda”.